Tal como el Islam experimentó un proceso de expansión, la cristiandad también busco extenderse fuera de los marcos del espacio europeo. Choco en ese proceso con el mundo musulmán, que había conquistado Jerusalén, escenario
de la pasión y muerte de jesús y lugar de peregrinación de la cristiandad. La recuperación de la llamada tierra santa de manos de los “infieles” motivó la organización de una serie de expediciones de carácter militar, animaron a nobles y personas comunes a embarcarse en estas empresas de conquistas militar para la expansión del cristianismo.
Las cruzadas, ocho en total, se desarrollaron entre los siglos XI y XIII; la primera fue la única que logro su objetivo de recuperar tierra santa (1099), que fue dividida en reinos acrecentando el poder de los grandes señores que comandaron la empresa. La presencia de los musulmanes, que pronto recuperaron Jerusalén, (1187), hizo necesaria la formación de ordenes militares que se encargaban de la defensa armada de la cristiandad en tierra santa. Entre ellas, destaca la de los templarios, monjes soldados que, como orden, acumularon enormes riquezas y gran influencia política, convirtiéndose en verdaderos señores, tanto en tierra santa como en Europa.
Si bien las cruzadas no lograron recuperar tierra santa para la cristiandad, provocaron transformaciones importantes. Económicamente, el apoyo que dieron a los cruzados las principales cuidades italianas como Génova, Venecia o Florencia les permitió asumir el rol de intermediarias del activo comercio con oriente. Para los grandes señores, las cruzadas causadas mas problemas que beneficios: muchos quedaron endeudados y perdieron parte importante de sus hombres, lo que debilito quedaron endeudados y perdieron parte importante de sus hombres, lo que debilito su poder y fortaleció la autoridad de los reyes. La sociedad medieval amplió su horizonte geográfico y cultural, entrando en contacto con nuevos productos que despertaron el afán por el lujo. Al mismo tiempo, el enfrentamiento con el mundo musulmán favoreció la cohesión de occidente ¡, pues la presencia de un “ enemigo” común reafirmo la identidad de Europa como cultura cristiana.
Las cruzadas, ocho en total, se desarrollaron entre los siglos XI y XIII; la primera fue la única que logro su objetivo de recuperar tierra santa (1099), que fue dividida en reinos acrecentando el poder de los grandes señores que comandaron la empresa. La presencia de los musulmanes, que pronto recuperaron Jerusalén, (1187), hizo necesaria la formación de ordenes militares que se encargaban de la defensa armada de la cristiandad en tierra santa. Entre ellas, destaca la de los templarios, monjes soldados que, como orden, acumularon enormes riquezas y gran influencia política, convirtiéndose en verdaderos señores, tanto en tierra santa como en Europa.
Si bien las cruzadas no lograron recuperar tierra santa para la cristiandad, provocaron transformaciones importantes. Económicamente, el apoyo que dieron a los cruzados las principales cuidades italianas como Génova, Venecia o Florencia les permitió asumir el rol de intermediarias del activo comercio con oriente. Para los grandes señores, las cruzadas causadas mas problemas que beneficios: muchos quedaron endeudados y perdieron parte importante de sus hombres, lo que debilito quedaron endeudados y perdieron parte importante de sus hombres, lo que debilito su poder y fortaleció la autoridad de los reyes. La sociedad medieval amplió su horizonte geográfico y cultural, entrando en contacto con nuevos productos que despertaron el afán por el lujo. Al mismo tiempo, el enfrentamiento con el mundo musulmán favoreció la cohesión de occidente ¡, pues la presencia de un “ enemigo” común reafirmo la identidad de Europa como cultura cristiana.
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